Capítulo 10: ¿por qué la Escuela Activa?

Porque no avalamos una sociedad exenta de valores universales.

 

Porque sufrimos con toda forma de injusticia y de opresión.

 

Porque creemos en una humanidad generosa, solidaria, congruente.

 

Porque anteponemos la razón y el espíritu científico a toda manifestación de dogma y fanatismo.

 

Porque queremos una educación exenta de autoritarismo y represión.

 

Porque aspiramos a preservar la alegría, la espontaneidad, el candor jubiloso del niño.

 

Porque nos empeñamos en descubrir y defender valores nacionalistas legítimos por encima del imperialismo letal que nos acosa y circunda por y a través de los medios.

 

Porque procuramos la acción educativa en la libertad crítica antes que en la tranquila servidumbre del silencio obediente.

 

Porque combatimos el consumismo enajenante de lo innecesario y lo superfluo, estigma vergonzante de una mayoría humana carente de lo exiguo.

 

Porque aspiramos a que la técnica sea puesta al servicio del hombre y nunca el hombre al servicio de la técnica.

 

Porque promovemos el espíritu científico en aras del conocimiento y la preservación del planeta y de sus recursos para que el hombre haga uso racional de ellos en vez del dispendio suicida.

 

Porque queremos una sociedad semejante a la que procuramos en las aulas: no racista, no elitista, no discriminatoria.

 

Porque reunimos, en esfuerzo ilimitado, cuerpo, espíritu y razón con el ideal de instaurar dignidad, honor, verdad, ética en todas y cada una de nuestras acciones y pensamientos.

 

Y porque, en fin, nuestro trabajo y nuestra vida cotidiana están presididos por ese acto amoroso que es la educación; por ello sostenemos la esperanza y queremos compartirla con todos los que se hagan solidarios con este ideal.