Capítulo 7: ¿cómo?

La Escuela Activa procura dar al educando, a través de una cultura general, la capacidad de juzgar y discriminar por encima de la acumulación de conocimientos memorizados. La cultura general se va dando gradualmente a medida que el niño tiene oportunidad de conocer sin restricciones el mundo que lo circunda. El cultivo de los gustos preponderantes de cada niño, sistematizados posteriormente, desarrollará después sus intereses en un sentido vocacional. La enseñanza se basa en los hechos y en la experiencia; la adquisición de conocimientos es muchas veces el resultado de observaciones e investigaciones personales, visitas a museos o industrias, lectura, medios audiovisuales, etcétera. La teoría viene después de la práctica en cuantas ocasiones ello es posible. Las conclusiones generales, las leyes y los sistemas, vienen muchas veces de la observación de los casos particulares, de los efectos. Esto contribuirá definitivamente a despertar el espíritu científico, necesarísimo en nuestro tiempo.

 

La enseñanza actualizada por medio de motivaciones naturales recogidas por el niño en su propio medio contribuye al enriquecimiento de la vida del propio niño. Al adquirir la "materia prima" que el mundo le ofrece y elaborar con ella, en la escuela, una gran cantidad de "productos intelectuales" o de habilidades específicas, permite al niño participar activamente en la vida de la comunidad.

Esto afirma su personalidad, se enriquece con nuevas experiencias, y todo ello constituye motivaciones que dentro o fuera de la escuela, en un proceso de constante transformación, va conformando de manera dinámica la personalidad auténtica del niño -no la impuesta por los mayores- , todo lo cual incidirá en la visión y en las decisiones de su vida toda.

Las tareas extraescolares no son optativas. El tiempo de la escuela no es suficiente para el aprendizaje. Importa mucho crear hábitos de trabajo, tanto de afirmación como de investigación. Estos últimos son muchas veces sobre temas que apasionan al niño, y es aquí cuando los padres se convierten en colaboradores de sus hijos. En vez de que el niño ejecute una labor en muchas ocasiones inútil por repetitiva y poco creativa, el trabajo de investigación sí suele apasionar al niño, y los padres deberán reforzarlo. El trabajo de memorización y mecanización es también eventualmente necesario, aunque en la mayoría de los casos va precedido por la comprensión de lo que se memoriza, por ejemplo, en las matemáticas y en la lengua nacional o extranjera.

Mencionamos antes lo referente a la competitividad. Y agregamos: es preciso que en esta escuela padres y niños superen la creencia tan proliferada de que son los premios y las recompensas el objeto de la educación. Lo deseable es que el niño se imponga a sí mismo el reto de ser cada vez mejor ante sí mismo. En vez de compararse con los demás, es preferible que se compare consigo mismo. Su premio deberá ser la satisfacción de su propia superación, en vez de la subvaloración de los demás.

Práctica importantísima dentro de la escuela es la formación del espíritu de equipo. Aquí, el niño merece el necesario respeto a su personalidad y a su individualidad, mas no se propicia el individualismo. Por el contrario, estamos convencidos de que en la sociedad en que vivimos cada vez cobra mayor importancia el trabajo en equipo, y por ello lo fomentamos desde que el niño se incorpora a la comunidad.



El niño es parte integrante de un grupo social: importa que él tenga conciencia de ello, como deben tenerla los demás, a manera de que unos y otros respondan a las demandas sociales de cada momento y circunstancia. En el aula se fomenta el trabajo en equipo con técnicas muy afortunadas, como lo son el periódico mural, la conferencia, las maquetas, la asamblea escolar, el teatro y otras. Este trabajo afianza en el niño el compañerismo, el espíritu de colaboración y lo prepara positivamente para su participación en la vida en la colectividad.

Creemos que la educación no debe ser impuesta de afuera hacia adentro, como se practica convencionalmente, sino de adentro hacia afuera, mediante la experimentación, la práctica y la crítica. El discurso verbalista del maestro deja mucho que desear en comparación con el resultado que se obtiene cuando se permite al alumno el autoaprendizaje y el autogobierno. El texto libre es una técnica para el aprendizaje del español sumamente atractiva para el niño porque es éste el principal protagonista del trabajo, en vez de un oyente pasivo y a menudo aburrido. El autogobierno escolar es, por otra parte, una experiencia extraordinariamente enriquecedora para el niño por cuanto lo inicia en el espíritu de la responsabilidad cívica y la democracia. Ejemplo de ello es la asamblea escolar, que está integrada por alumnos y maestros y en la cual se examinan, analizan, ventilan y critican todos aquellos asuntos que atañen a la vida de la comunidad escolar. En esta asamblea, niños y maestros toman decisiones, hacen críticas, presentan sugerencias y felicitaciones y someten a votación asuntos que así lo requieran. En este ambiente democrático los maestros pueden encauzar las actividades hacia resultados educativos, siempre con la participación del educando. Esta, que es otra técnica propia de la escuela, sirve para que el niño aprenda a exigir el cumplimiento de derechos, a defenderse de las injusticias, a responder de sus actos, a saber discutir y aceptar la crítica, y en fin, a ser cooperador responsable de sus actos y vigilante de los actos de los demás.

La Escuela Activa confiere superior importancia al desarrollo de la creatividad del niño: física, plástica, artística o sensorial. Todas las manifestaciones de creatividad deberán ser puestas invariablemente al servicio del aprendizaje y de la formación interna. No hay materia prima más noble que la creatividad propia del niño, cuando ésta se pone al servicio de su proceso educativo, y por ello jamás deberá inhibirse o reprimirse. Corresponde a maestros y padres cultivar la creatividad. Los frutos se harán tanto más evidentes cuanto mayor la sensibilidad de los adultos para encauzar las aptitudes creativas.